Brecha digital de género: tutoriales y videojuegos

por | junio 4, 2026
A photorealistic image of a young girl around 10 years old, sitting at a desk in a cozy room, focused on a laptop screen showing a coding interface with colorful blocks (like Scratch). She has a thoug

Un reciente estudio de la Universidad de Deusto ha puesto sobre la mesa una realidad que muchos intuían pero pocos habían cuantificado: la tercera brecha digital de género. Mientras los niños se inclinan por videojuegos de fuerza y poder, las niñas consumen mayoritariamente tutoriales de belleza. Esta diferencia no es casual ni inocente; refleja y perpetúa roles de género que limitan las oportunidades de desarrollo digital de las niñas.

¿Qué es la tercera brecha digital de género?

La primera brecha digital se refería al acceso a dispositivos e internet; la segunda, a las habilidades técnicas. La tercera brecha digital de género, según el estudio de Deusto, se centra en los usos y contenidos diferenciados. No se trata solo de que las niñas usen menos la tecnología, sino de que la usan de manera distinta, a menudo en actividades menos valoradas social y profesionalmente.

El estudio analizó los hábitos digitales de más de 2.000 escolares vascos de entre 10 y 16 años. Los resultados muestran que el 68% de los niños juega regularmente a videojuegos de acción, estrategia o deportes, mientras que el 72% de las niñas consume contenido relacionado con la estética, la moda o los tutoriales de maquillaje. Esta segregación temática no es trivial: los videojuegos suelen fomentar habilidades como la resolución de problemas, la coordinación y la competencia, mientras que los tutoriales de belleza refuerzan la preocupación por la apariencia física.

Brecha digital de género: tutoriales y videojuegos

Consecuencias en el desarrollo de habilidades

Los videojuegos, especialmente los de estrategia y simulación, están asociados con el desarrollo de competencias STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Un estudio de la Universidad de Glasgow (2017) encontró que los jugadores habituales muestran mejores habilidades de comunicación, adaptabilidad y resolución de problemas. Por el contrario, el consumo pasivo de tutoriales de belleza no ofrece los mismos beneficios cognitivos. Esta diferencia de usos contribuye a que las niñas lleguen con menos confianza y experiencia a carreras tecnológicas.

Además, la industria de los videojuegos sigue siendo un sector masculinizado. Según la Entertainment Software Association, solo el 20% de los desarrolladores son mujeres. La falta de referentes femeninos en el gaming y la programación perpetúa el ciclo: las niñas no se sienten representadas, no se interesan y no eligen esas profesiones.

¿Qué pueden hacer las familias y educadores?

Para romper esta brecha, es necesario intervenir desde edades tempranas. Aquí algunos consejos prácticos:

  • Ofrecer variedad de contenidos digitales: No prohibir, sino presentar alternativas. Introducir a las niñas en videojuegos de construcción, puzzles o aventuras gráficas que desarrollen habilidades diversas.
  • Fomentar la creación sobre el consumo: Animar a las niñas a crear sus propios tutoriales, blogs o pequeños videojuegos. Herramientas como Scratch o Game Maker son accesibles desde los 8 años.
  • Visibilizar referentes femeninos: Compartir historias de mujeres programadoras, diseñadoras de juegos o científicas de datos. Que las niñas sepan que ese camino también es para ellas.
  • Educar en el análisis crítico: Enseñar a identificar estereotipos en los contenidos que consumen, sean videojuegos o tutoriales de belleza. Preguntar: ¿por qué este juego es para niños? ¿por qué este tutorial es para niñas?

La responsabilidad de las plataformas

YouTube, TikTok y otras plataformas tienen un papel crucial. Sus algoritmos tienden a recomendar contenido similar al que ya se consume, creando burbujas de filtro. Si una niña ve un tutorial de maquillaje, el algoritmo le ofrecerá más de lo mismo, limitando su exposición a otros temas. Las plataformas deberían diversificar las recomendaciones y promover contenidos educativos y creativos para todos los géneros.

Conclusión

La tercera brecha digital de género es un desafío que requiere acción coordinada de familias, escuelas y empresas tecnológicas. No se trata de demonizar los tutoriales de belleza ni los videojuegos, sino de garantizar que niños y niñas tengan acceso a un abanico amplio de experiencias digitales que desarrollen todo su potencial. Solo así lograremos una sociedad digital más igualitaria.

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